El curso pasado aprendimos a brillar. A descubrir esa luz que cada uno lleva dentro y a convertirnos en compañía para los demás, en presencia que acompaña e ilumina. Este año damos un paso más: "Elige lo que suma". Porque crecer, en el fondo, es también aprender a decidir. Cada día trae consigo un montón de elecciones, pequeñas y grandes, que van moldeando quiénes somos, cómo nos relacionamos y qué mundo dejamos a nuestro alrededor.
"Elige lo que suma" es, ni más ni menos, una invitación a vivir con los ojos bien abiertos y el corazón despierto. Porque no todo lo que elegimos nos hace crecer, y no todo lo que brilla es oro. Elegir bien requiere pararse un momento, escuchar, discernir. Preguntarnos: ¿esto me ayuda a ser mejor persona? ¿Hace bien a los demás? ¿Construye o destruye? ¿Suma humanidad o la resta? Queremos formar a personas capaces de usar su libertad con conciencia, con responsabilidad, comprometidas de verdad con el bien de todos.
Y ojo, que sumar no es lo mismo que acumular. Sumar es agradecer, es reconocer que buena parte de lo que somos nos lo han regalado otros, y aprender a devolverlo convertido en servicio. Sumar es dignificar: mirar a cada persona como alguien único, sobre todo a quien más necesita sentirse acogido. Y sumar es construir comunidad, porque nadie crece de verdad en soledad. Nuestras decisiones pueden levantar puentes, reparar lo que está roto y convertir nuestras aulas en lugares donde todos tengan un sitio.
El Evangelio nos lo recuerda sin rodeos: elegir es una de las expresiones más profundas de nuestra libertad. "Elige la vida" (Dt 30,19). Elegir lo que suma es apostar por lo que genera vida, esperanza, encuentro. Es aprender a decir gracias, a pedir permiso, a pronunciar un perdón sincero. Palabras pequeñas, sí, pero capaces de transformar la convivencia cuando nacen de verdad, de un corazón atento. Es también saber ver los dones que hemos recibido, a las personas que nos los regalaron, y aprender a compartirlos después.
Desde la espiritualidad adoratriz, esta forma de elegir nos lleva a mirar como miraba Santa María Micaela. Ella supo ver dignidad justo donde otros solo veían fracaso y exclusión. Toda su vida fue una elección constante por los más vulnerables, por la acogida, por dar siempre una segunda oportunidad. Nos enseña algo clave: sumar no va de ganar puntos para uno mismo, sino de devolver dignidad, de acompañar, de abrir caminos.
Por eso este curso queremos fijarnos en esas decisiones del día a día que de verdad construyen: escuchar en vez de ignorar, ayudar en vez de mirar para otro lado, agradecer en vez de dar las cosas por hechas, reparar antes que castigar, compartir antes que competir. Son gestos que parecen pequeños. Pero son justo esos, los pequeños, los que van transformando una clase, una familia, una comunidad entera.
Así que "Elige lo que suma" no es solo el lema de un curso más. Es una invitación a vivir de otra manera: con libertad, con discernimiento, con gratitud. A descubrir que cada gesto puede aportar algo bueno y que cada persona puede ser una oportunidad para las demás. Que nuestras aulas sean este año un lugar donde aprendamos a elegir la vida, a construir comunidad, y a hacer visible, como hizo Santa María Micaela, que lo que más suma, siempre, es el amor.
El pasado marzo hubo una jornada muy significativa para 2º de la ESO, ya que disfrutaron de un merecido desayuno especial en el patio. ¿La razón? ¡Haberse consagrado como los ganadores del concurso "El Iceberg del cuidado"!
Este concurso se centra en promover la buena convivencia y el comportamiento ejemplar en el aula, valores fundamentales para un ambiente escolar armonioso y positivo.
La alegría y emoción se hicieron presentes entre los estudiantes al recibir este reconocimiento por su esfuerzo y dedicación. Fue un momento de celebración y camaradería, donde se reforzaron los lazos de amistad y trabajo en equipo.
Este logro no solo destaca su compromiso con la convivencia escolar, sino que también refleja la importancia de valores como el respeto, la empatía y la colaboración en el entorno educativo.
¡Enhorabuena al grupo por este gran logro! Que este premio sea un recordatorio constante de la importancia de mantener un ambiente de respeto y armonía en el aula, donde cada uno pueda sentirse valorado y parte de una comunidad educativa unida.
Que este desayuno especial sea el inicio de más momentos de éxito y colaboración en su trayectoria escolar.
Han sido dos semanas de sorpresas, reflexión y compañerismo, gracias a las distintas actividades que se han llevado a cabo:
A todo esto hay que añadir los Buenos Días, que cada día recibían a los alumnos con una frase de nuestra fundadora, y la decoración que elaboraron nuestro alumnos y alumnas de ESO y FPB.
Han sido tres semanas cargadas de expectación, alegría, ilusión, con un ambiente diferente que nos ha recordado que lo cotidiano se vuelve especial cuando nos disponemos a “Micaelar”.
En definitiva, ante la perspectiva de una fiesta tan entrañable que se presentaba fría y alejada por la situación sanitaria, nuestros alumnos y profesores han sido capaces de llevar esa esperanza unos a otros y proyectarla al barrio y a las familias. Ellos han sido en este mes de diciembre la llave de la Esperanza.
Y eso precisamente es lo que hemos trabajado en nuestro centro durante esta semana. Cada profesor y alumno ha tenido un momento para detenerse y reflexionar sobre todo aquello que nos hace sentir desesperanza y sobre todas las cosas que escuchamos que nos llenan de esperanza.
Pero este no es un tiempo solo para reflexionar, sino que tiene que llevarnos al mundo, así que, siguiendo con el lema de pastoral de este año, nuestros alumnos se han hecho una pregunta: ¿Y si tuviera yo la llave de la esperanza?
Para darle respuesta, cada uno ha decorado las llaves de su casa con un dibujo o una letra que le recordara a una persona o una situación que necesita llenarse de esperanza, para comprometernos a ser nosotros esa llave que abra sus corazones a la venida de Jesús.
Con esta frase vamos a trabajar un valor fundamental en el mundo acelerado e impersonal en el que vivimos: el acompañamiento.
Entendemos el arte del acompañamiento como una fortaleza que surge de la gratuidad, del apoyo, del respeto hacia la otra persona, de la mediación y del AMOR que todo lo vitaliza. Por ello, en nuestros colegios debemos potenciar dentro del acompañamiento, la escucha activa sobre quién lo necesite, que tome conciencia de su situación, que él mismo busque la solución y no se sienta juzgado.
Este objetivo tan grande se concretará en tres valores que se irán conociendo a lo largo de cada uno de los tres trimestres:
Todo esto fue presentado a nuestros alumnos mediante un video introductor, en el que los miembros del Equipo de Pastoral les explicó en qué consistía eso de “ser la llave”. A continuación, se ofreció a nuestros alumnos la posibilidad de personalizar el dibujo de una llave como si fueran ellos mismos, con sus cualidades y talentos, que determinan las distintas formas, materiales y colores que conforman un llavero tan especial como este.
Esta llave acompaña a nuestros alumnos en su día a día, pues cada uno la colocó en un lugar visible de su material: una agenda, un portablog, un cuaderno… De esta manera, tenemos siempre presente en nuestras clases que cada uno de nosotros somos la llave que abre el corazón del otro y que es nuestro deber aprender a usar las herramientas de que disponemos, como la escucha activa, la empatía y la cercanía, para llegar a los demás, estar con ellos en las dificultades y en los logros, sufrir y alegrarse con sus vivencias… en definitiva: para ser acompañantes de la vida.
"Quien quiera vivir con dignidad y plenitud no tiene otro camino más que reconocer al otro y buscar su bien"
—Papa Francisco
Como la situación sanitaria que se estamos viviendo es excepcional, este momento tan especial del curso se ha sustituido por una sesión de tutoría en el patio, donde los alumnos han llevado a cabo dinámicas y juegos con los que han descubierto y practicado distintas técnicas de escucha activa, profundizando en la importancia de esta y en la necesidad de sentirnos escuchados.
A todo esto, se le han unido espacios para divertirse y compartir vivencias entre los alumnos y con sus tutores.
Ellos han sido la llave de la buena convivencia.
© 2018
Colegio Adoratrices Málaga